¿Por qué escribo?

Cada persona tiene una razón por la cual escribe. Y no me refiero a las razones prácticas por las que leer y escribir son habilidades obligatorias en la mayoría de las escuelas. Me refiero a las personas que lo hacen como pasatiempo, como trabajo o hasta por necesidad.

Les quiero compartir mis razones personales y un poco de mi historia. Aunque hasta hace poco decidí cumplir mi sueño de hacer de la escritura mi medio de vida, desde niño siempre me han fascinado las historias. No eran cuentos cortos o escritos como tal, cuando era pequeño me encantaba inventar aventuras propias de mis personajes favoritos de las caricaturas. Casi todas eran en modo de comic o de dibujos. Aún conservo algunas de esas aventuras. Recortaba una hoja en pedazos y cada rectángulo era como un cuadro de comic, con dibujos y diálogos en forma de globo; después los engrapaba y guardaba. De vez en cuando los leía de nuevo o se los mostraba a mi hermano.

El gusto por la escritura como tal se manifestó mucho tiempo después. No me considero un escritor, aunque en realidad no sé exactamente cuándo podría llamarme uno. De lo que sí estoy seguro es que supe que tenía talento para escribir historias con algunos de los deberes en la escuela. No era tan común, al menos donde yo estudié, pero a veces nos encargaban escribir historias cortas o cuentos. Son dos recuerdos los que más tengo presente: uno donde en el primer grado de la secundaria donde nos pidieron un cuento original, y yo escribí uno sobre un chico que encontraba un laboratorio abandonado camino a su escuela, con una computadora dentro que podía cumplir todos sus deseos; el chico descubre que es cierto y cuando regresa para pedirle todo lo que siempre soñó, el edificio había sido derrumbado. El maestro comentó que le había gustado mucho. Algunos compañeros me acusaron de haberlo robado de otro lugar, lo cual nunca pudieron demostrar pues era mentira. Un año después en otra clase, nos pidieron crear una historia ficticia sobre de dónde salieron las letras de nuestro alfabeto; me tocó la letra “C” entonces hice la historia de un valle dentro de un cráter cuya entrada superior era angosta, que en algunos días la luna tapaba casi por completo y le daba la forma de la letra. Después de ese cuento, mi maestra me dijo que habría un concurso de escritura y que le gustaría que yo participara. Lo hice, aunque el concurso fue decepcionante, porque no era de escritura creativa, sino de leer un libro corto de una serie asignada y hacer un resumen.

Sorpresivamente, la lectura nunca fue uno de mis pasatiempos hasta mis quince o dieciséis años. Tampoco lo fue la escritura como tal, a pesar de que lo disfrutaba y tenía facilidad para ello, al menos creativamente. No fue hasta el bachillerato cuando realmente me interesé por leer y por escribir. Pasé por una época de vicio donde leía un libro a la semana, pues tenía mucho tiempo libre ya que no me ejercitaba ni tenía clases extracurriculares.

Cuando llegué a la etapa entre la adolescencia y la adultez, donde te descubres a ti mismo, te sientes inapropiado y solo en el mundo, la escritura fue uno de mis refugios. Es verdad que mirando atrás no tenía ni la mitad de los problemas que yo creía, y hacía una tormenta de un vaso con agua, pero escribir me ayudaba a sacar lo que sentía. Fue cuando experimenté con la poesía que de vez en cuando sigo haciendo.

Ahora que ya pasó toda esa etapa, escribo porque siento que tengo demasiadas historias en mi cabeza que quiero compartir con el mundo. Escribo porque a veces no encuentro otra manera de sacar mis sentimientos. Me ha pasado que, al escribir una carta, o un correo, o un poema, puedo sentir cómo si mis sentimientos pasaran al papel, que los lectores pueden también sentir. Es en esos textos donde dejamos una parte de nosotros plasmada entre las líneas. Cuando con cada palabra se te humedecen los ojos.

Dar vida a personajes, a mundos, a historias, me parece increíble. Mucho del control que no tenemos en nuestra vida, lo podemos hacer escribiendo. Aunque de vez en cuando los personajes parezcan tener vida propia y decidir por su cuenta lo que quieren hacer. También creo que en cada escrito casi siempre hay una opinión muy personal sobre lo que quisiéramos cambiar sobre el mundo o sobre nuestro pasado.

Otra de las razones por las que me fascina la escritura y todo medio creativo, es que me parece impresionante que no habrá dos iguales en el mundo. Por más que se toquen los mismos temas, una trama o clímax parecido, personajes similares, nunca habrá dos obras exactamente iguales. Cuando escribes unas líneas sobre cualquier tema, es algo único que nunca hay ni habrá en ningún lugar. Es un tesoro que para mí no tiene igual. Esto fue por lo que decidí pasar ese nerviosismo y presión de compartir mis escritos con más personas. Necesito aprender a apreciar tanto los comentarios positivos como los negativos de lectores. Si hay gente a la que no le gustan las obras de genios inmortales de la literatura, lo mismo pasará con un escritor más mortal como yo. Lo importante para mí es enamorarme de mis escritos y estar orgulloso de ellos.

Quise compartir un poco de mi historia como escritor aficionado. Es una parte de lo que soy y por sigo escribiendo. Decidido a cumplir un sueño que paso a paso estoy decidido a alcanzar. La vida es muy corta como para no dedicarle al menos un tiempo a lo que realmente te hace feliz. Tú, ¿por qué escribes?

No dudes en escribirme si tienes alguna duda o comentario adicional a: jessav@mail.com.

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