La familia del Crossfit

Hace casi dos años que decidí incursionarme en el mundo del crossfit. Llevaba mucho tiempo haciendo gimnasio y sentí la necesidad de intentar algo nuevo, darle variedad al ejercicio. Dio la casualidad de que un amigo, que también estaba capacitado como instructor de gimnasio y preparador físico, estaba por abrir su propio lugar de crossfit y me invitó a probarlo.

Nunca me he considerado como alguien con buena condición física, tenía cierta fuerza gracias al gimnasio, pero en ejercicios de esfuerzo estaba en un nivel de principiante. Las primeras semanas terminaba agotado, nunca podía terminar ni las rutinas o WOD como les llaman (Work of day, el trabajo del día). Al hacer 15 sentadillas me mareaba y sentía que me faltaba el aire. Seguí entrenando, más por el compromiso con mi amigo que por el gusto de hacerlo. Parte de lo que me ayudó a seguir fue el tiempo, porque en una hora, había tenido una sesión de entrenamiento bastante intensa, a diferencia del gimnasio donde a veces me llegaba a tardar una hora y media o hasta dos horas.

Sin entrar a tanto detalle, poco a poco, como sucede en todas las disciplinas, fui teniendo mejor condición física y fui aprendiendo a hacer los movimientos (al principio no sabía ni hacer una sentadilla correctamente). Sin darme cuenta ya no era de los principiantes que dejaban la rutina a medias, y las terminaba completas; no en los mejores tiempos, pero las terminaba en el tiempo establecido. Le fui tomando gusto a aprender la técnica de los diferentes ejercicios hasta poder hacerlos en su versión normal en lugar de la “escalada” (versiones más sencillas de los ejercicios para irlos dominando poco a poco).

Una diferencia notable en comparación con entrenar en el gimnasio, es la sensación de amistad, de familia, de compañerismo que se forma inevitablemente. También en el gimnasio tenía amigos, o compañeros que saludaba, conversábamos entre series y compartían consejos. Yo soy una persona introvertida la mayoría del tiempo, por lo que esas interacciones en el gimnasio no las buscaba tan frecuentemente como otros. Sin embargo, en el crossfit la parte social es muy diferente. Las rutinas son intensas, por lo que durante el ejercicio a duras penas se puede hablar o intercambiar algunas frases, que generalmente son para decir lo cansado que estás, o para dar ánimos a los compañeros. No puedo explicarlo, simplemente existe un vínculo que nace de compartir el cansancio y el ejercicio durante las rutinas de crossfit. Así como en el gimnasio están las frases típicas como “hoy toca pierna”, en el crossfit también tiene sus propias frases que se hacen comunes y sin darte cuenta las repites en el día a día, como “que haga burpees” cuando alguien llega tarde a la hora de entrenamiento. No recuerdo en dónde lo escuché o leí, pero hay algo que une a la gente cuando están sufriendo juntos, aunque sea sufrimiento de cansancio para terminar con la rutina de ejercicios diaria.

Solo he entrenado en dos crossfit, uno en México (Madbull) y otro en Ecuador (Thunder Hook).

En ambos tuve la fortuna de tener instructores/dueños con los que me sentí afín. Soy una persona que disfruta de la motivación positiva que no sea “excesiva” (es decir, que no estén detrás de ti todo el tiempo), y detesto cualquier tipo de connotación negativa en frases como: “¿solo puedes levantar ese peso tan bajo?” o “¿ya te cansaste? Pero si es una rutina fácil”, de haber escuchado eso me habría sacado de quicio y seguramente no habría regresado. En ambos crossfit donde entrené, tuve lo que enlisto a continuación y me ayudó a inscribirme y a quedarme en ellos hasta que tuve que mudarme de país:

  • Los instructores saben de crossfit, comparten sus conocimientos y se preocupan genuinamente por la salud de sus alumnos.
  • Además de crossfit, comparten conocimientos como la importancia del descanso, alimentación, experiencias personales, recuperación de lesiones y otros temas para complementar todos los aspectos de la vida saludable.
  • Se nota que la preparación de las rutinas es planeada y no improvisada en el momento o hecha la noche anterior.
  • El instructor entrena con la misma rutina que programa para los alumnos. Para mí eso demuestra que es una rutina que vale la pena.
  • Existe un ambiente de competencia sano entre los asistentes, pero también se da enfoque al crecimiento personal.
  • La motivación es positiva, alentando a mejorar sin hacer sentir menos ante las fallas o fracasos.
  • Entienden que cada persona es diferente, con capacidades y fortalezas diferentes y saben llevar el avance de cada uno, en vez de usar un método general.
  • Las personas (tanto instructores como alumnos) se ven felices y contentas de encontrarse en el lugar de entrenamiento y de romper sus marcas. Es palpable un ambiente positivo y de compañerismo. Se siente más como una familia que como un grupo de personas que entrenan juntos.
  • Los dueños/instructores son apasionados del crossfit y están en constante aprendizaje para ser cada vez mejores, con ellos mismos y con la gente que entrenan.

A mí no me importa si el lugar de entrenamiento es enorme, con equipo nuevo y de última tecnología, si el ambiente de entrenamiento es negativo. Esto, como todo, es una preferencia personal siendo que no soy una persona muy competitiva. Aun así, un buen instructor, como los que tuve, hace que compita conmigo mismo y también me motivan a tratar de vencer a mis compañeros, siempre manteniendo un ambiente de respeto mutuo. Yo, que pocas veces me motiva la competencia contra otros, me llegué a sentir impulsado a intentar terminar alguna rutina antes que mis compañeros y de dar un esfuerzo extra en los últimos minutos del tiempo límite.

He tenido la suerte de que en los dos lugares de crossfit que he entrenado, me he sentido acogido y me motiva a seguir asistiendo, por más cansado que termine después de una sesión de entrenamiento. Eso es quizá la principal razón por la que he seguido entrenando y cada vez me gusta más. Espero que ahora en mi nuevo hogar pueda encontrar un lugar donde entrenar sea divertido y agradable.

Para terminar con este artículo, quiero agradecer en particular a mi familia del crossfit Thunder Hook en Ecuador. Gracias a todos mis compañeros (en especial a los de la clase de las 6 de la tarde que era cuando entrenaba yo), pero especialmente a Pepe, Karlita, Luis Fer y “La tía”. Estuve un año entrenando ahí y fue una de las experiencias más enriquecedoras que tuve en Ecuador. Además de cumplir con todos los puntos que mencioné arriba de lo que, en mi opinión, debe tener un buen crossfit, y hablando específicamente de Pepe y Karlita que fueron con quienes conviví más tiempo, ellos tienen además una gran nobleza que se refleja en todo lo que hacen. Tienen un sueño que están cumpliendo de verdad, una meta de crecimiento y superación que comparten con toda la gente que se une a su familia. Han ido creciendo paso a paso y dando un lugar de calidad para todos los que comienzan o ya tienen tiempo en el crossfit. Hay que reconocer que Pepe tiene bastante mérito al mostrarse noble mientras hace rutinas para hacer sufrir a sus alumnos, aunque es importante mencionar que es un sufrimiento que tiene un propósito y que hará cada vez más fuertes a quienes lo hagan. Estoy seguro que la familia Thunder Hook de Ecuador seguirá creciendo, y que ese profesionalismo, nobleza, amistad y familia se irá contagiando en todos los rincones del país, y seguramente en otros países también. Definitivamente los extraño.

Si nunca has entrenado crossfit, yo recomiendo le des una oportunidad. Puede que te guste, puede que no te guste, pero creo es algo que merece la pena probar por ti mismo y sin dejarse llevar por comentarios de la gente. Si decides hacerlo, te recomiendo que busques un lugar donde haya gente con la que te sientas identificado. Quizá a ti te motive la competencia intensa, o quizá te motive que tengas atención más personalizada. Piensa en eso antes de elegir en dónde entrenar.

Nunca he entendido esa separación o enemistad que hay entre algunos que entrenan en gimnasio y los que hacen crossfit, como si una fuera mejor que la otra. Son diferentes y cada quien elige lo que más le guste, al igual que todas las demás disciplinas deportivas. Si yo tuviera la energía y el tiempo, seguramente haría tanto crossfit como gimnasio. No dudes en escribirme si tienes alguna duda o comentario adicional a: jessav@mail.com.

2 comentarios en “La familia del Crossfit

  1. ¡Hola Jesús!
    Haces falta, también te extrañamos. Pero esperamos que estés muy bien y te deseamos lo mejor.
    Gracias por esas lindas palabras. Realmente nos motivan a seguir.
    Es genial saber que pudimos impactar positivamente tu vida y que te sentiste en casa y en familia.
    Recuerda que siempre serás parte de nuestra #FamiliaThunderHook, y si alguna vez vienes a Ecuador, no olvides visitarnos. Las puertas siempre estarán abiertas.
    Abrazos,
    Pepe y Karlita.

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  2. Jonathan Barreiro 26 julio, 2019 — 10:06 am

    Que gran artículo, me gusto como esta escrito y la buena vibra que transmite .

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