¿Extraño a México?

En julio del año 2018 dejé de vivir en México y me mudé a Ecuador. Un año después, en julio 2019, me volví a mudar de país, esta vez a España. Los cambios, en especial el primero, fueron por decisión propia y aunque va a sonar a película trillada, la principal razón fue por amor.

Cuando algunas personas saben de dónde soy y que llevo casi tres años fuera de mi país natal, a veces viene la pregunta de: ¿extrañas México? La respuesta que casi siempre doy es: extraño mucho a mi familia y amigos. Es la verdad, pero nunca he profundizado más y me pareció que podría escribir una entrada en el blog sobre esto y compartir qué extraño y qué no extraño de México, combinado con lo que me gusta y no me gusta del país. Aunque es obvio, quiero aclarar que todo esto son opiniones y juicios personales.

Aspectos positivos. Lo que me gusta y sí extraño de México

Ya mencioné familia y amigos (no hay un solo día que no los extrañe), entonces me quiero centrar en cosas menos personales. Nunca he sido muy aficionado a la gastronomía de ningún país y nunca he sido fanático de la comida picante, pero después de estos años fuera hay días en que se me antoja comer platillos mexicanos como el pambazo/guajolote, pozole, tamales salados y dulces, pan de muerto. Tacos se pueden conseguir algunos muy decentes en Madrid, pero la variedad de salsas es muy limitada.

Me gusta la gente trabajadora, que a pesar de la adversidad sale adelante y sigue siendo honesta. Admiro mucho a los que se vuelven campeones internacionales de cualquier ámbito como los deportivos o concursos de conocimiento, porque desafortunadamente el apoyo a atletas y competidores mexicanos por parte del gobierno no es muy grande y la mayoría tiene que buscar apoyo privado. Solo hay que ver la cantidad de atletas mexicanos que partición en las olimpiadas en comparación con otros países. He visto y continúo viendo muchas campañas en plataformas de donaciones para apoyar atletas, competidores o artistas que necesitan ingresos para poder asistir a un evento fuera del país. Me hace sentir orgulloso que exista la solidaridad y que ayudemos.

Parte de lo mismo, me gusta cuando hay apoyo durante una tragedia o catástrofe nacional. Supe de mucha gente que dio apoyo tanto económico como de ayuda física en las situaciones adversas, como terremotos e inundaciones. Siempre hay conciertos, campañas de donación y acopio para buscar maneras de ayudar. La solidaridad, desafortunadamente, no está presente en todas las culturas.

Puede parecer una nimiedad, pero extraño estar rodeado de gente que tenga el mismo acento que yo y use las mismas expresiones. Aunque en general mi acento no es tan marcado (según me han dicho), de todos modos, siempre me reconocen como mexicano o saben de inmediato que no soy español. Y un poco parte de lo mismo, aunque siempre me he encontrado con gente que me hace sentir bien y en familia, no dejo de ser el “foráneo” o el “extranjero” y siempre hay cosas de la cultura local (ya sean frases, palabras, programas de televisión o eventos nacionales del pasado) que no comprendo del todo y debo preguntar de qué hablan o no entiendo un chiste. A veces es cansado estar consciente de usar las palabras locales para darme a entender mejor, que pasa dentro del mismo México, pero es muy marcado en España, por ejemplo: decirle nevera al refrigerador, mando para el control, céntimos a los centavos, torta al pastel, móvil al celular, piso al departamento, maletero a la cajuela.

Extraño lo barato que es ir al cine en México. Una entrada a la sala VIP en México cuesta lo mismo que una entrada al cine normal en Ecuador o en España. Eso junto con la pandemia, no me hace amar tanto el cine como lo hacía en México. Además, en México (y creo en varios países de Latinoamérica) siempre está la opción de películas subtituladas, cuando en España solo ciertos cines cuentan con la versión en idioma original. Afortunadamente las plataformas como Netlix sí la tienen.

También extraño las playas mexicanas. En Ecuador y España hay costas hermosas y que me gustan, pero sigo prefiriendo la arena de México y también que allá, sin importar la época del año, siempre hace calor en la costa. En España también las estaciones afectan las costas, y hay lugares con playas donde hace muchísimo frío.

Aspectos negativos. Lo que me no gusta y no extraño de México

No extraño la cultura homofóbica y machista. Soy gay y no fue hasta mis 36 años, cuando vine a España de vacaciones, que pude caminar por la calle de la mano de otro hombre sin sentirme en peligro y con miedo de que me fuesen a insultar. Personas racistas y homofóbicas hay en todos los países del mundo, pero en otros hay más tolerancia o al menos las personas no se meten en los asuntos de los demás.

No extraño que en México parece que tiene más mérito poder comer mucho picante o beber mucho alcohol, que componer una pieza musical, aprender una danza folclórica o leer un libro. Desde la escuela y la infancia, no comer picante traía miradas de desdén de otros. Incluso hay memes sobre el “chile que no pica”, es un chiste, pero no deja de ser un reflejo de que no aguantar el dolor es señal de debilidad. Muchas veces escuché algo parecido a: “¿Viste que pidió la torta ahogada más picante y se la comió como si nada?”, pero casi nunca escuché algo como: “¿Viste que terminó un libro en una semana?” o “¿Viste que sabe bailar la danza del venado?”.

No extraño sentirme el raro de un avión o un tren por ser el único que está leyendo. Hay mucha gente en México que lee, incluso más que yo (me considero un lector ávido), pero no es el promedio o la mayoría.

No extraño la cultura de explotación laboral, donde “ponerse la camiseta” es una excusa para no pagar horas extras, donde salir temprano de la oficina (aunque se haya terminado todo lo pendiente) sea mal visto porque “todos nos quedamos hasta tarde”.

No extraño que los policías me asustaban más que hacerme sentir protegido. Cuando veía una patrulla me ponía nervioso porque pensaba me iban a parar y querer multarme por cualquier excusa para sacarme dinero.

Esas son algunas cosas. No quiero ahondar de más, solo quería expresar un poco mi sentir ahora que llevo varios años viviendo fuera de México. Fuera de la manera de hablar, nunca me sentí identificado con la cultura mexicana, pero en realidad nunca me he sentido identificado con ninguna cultura, creo soy una mezcla extraña.

Sé que hay mucha gente que se siente como yo y está bien. No a todos nos tienen que gustar las costumbres locales, ni la comida tradicional, ni las expresiones coloquiales. Debemos aprender a respetar y darnos a respetar por lo que somos.

Espero les haya gustado esta entrada. No duden en escribirme si tienes alguna duda o comentario adicional a: jessav@mail.com.

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